VI Semana de Filosofía: comprender lo que supone la modernidad
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VI Semana de Filosofía: comprender lo que supone la modernidad
El encuentro en el ITESO se dedicó a las reflexiones sobre la modernidad. Entre ellas estuvo la disertación de Jorge Armando Reyes Escobar sobre el presentismo como obstáculo para integrar nuestros espacios de experiencia y horizontes de expectativas.
Ximena Torres
La finalidad de la universidad es aprender a ser y a pensar, antes de aprender a hacer. Con esa idea del teólogo y pensador inglés, John Henry Newman, arrancó la VI Semana de Filosofía en el ITESO, organizada por el Departamento de Filosofía y Humanidades (DFyH) bajo el título “Diagnóstico de la modernidad”.
Como en cada edición, la mayoría de las actividades se desarrollaron en torno a la propuesta de un invitado especial, que en esta ocasión fue José Luis Villacañas Berlanga, catedrático emérito en la Univer¬sidad Complutense de Madrid.
En sus obras recientes, Villacañas se ha dedicado a estudiar la distancia entre la filosofía europea del siglo XX y las cuestiones de lo humano y la tierra, por lo que su visita al ITESO fue una oportunidad para que estudiantes y profesores reflexionaran sobre esa tesis con él, por medio de un curso y varios espacios de diálogo.
También se celebró la visita de Jorge Armando Reyes Escobar, profesor adscrito a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien impartió una conferencia sobre el presentismo como una patología social que afecta la capacidad humana de dar cuenta del mundo en el que se vive.
“Ojalá que lo que se discuta en este espacio colaborativo y de diálogo pueda eventualmente llegar al resto de la universidad e iluminar nuestro quehacer”, dijo Alexander Zatyrka Pacheco, SJ, rector del ITESO, durante la ceremonia de inauguración del encuentro.
Luis Marrufo Cardín, titular de la Dirección General Académica, se unió al comentario del Rector para resaltar el potencial de la filosofía como un modo de conocimiento “que nos lleva a descubrir el sentido de comprender la realidad y comprender lo que en realidad supone la modernidad”.
El presentismo y la consciencia histórica
La VI Semana de la Filosofía, que se llevó a cabo del 9 al 13 de febrero, fue una oportunidad para hacer un recuento de lo discutido en ediciones pasadas, dijo Juan Pablo Romero Tejada, SJ, director del DFyH del ITESO. Hizo hincapié en lo experimentado durante el primer encuentro en 2021 que se hizo realidad con la disertación sobre el lenguaje como posibilidad de pensamiento de Jorge Armando Reyes Escobar.
En 2026 el filósofo de la UNAM regresó para impartir la conferencia “De cómo la ‘poética del futuro’ se disolvió en un mero mundo de hechos. El presentismo como patología social" el miércoles 11 de febrero. Esa tarde, Reyes atrapó la atención de la audiencia al trazar un itinerario de pensamiento que comenzó con el trabajo del filósofo alemán Edmund Husserl y terminó en el pensamiento de Karl Marx.
El problema planteado por el conferenciante es que la sociedad moderna se ha quedado sin futuro por la carencia de consciencia histórica y el agotamiento de la imaginación política. Eso es el presentismo que, como otras patologías sociales, provoca que las personas tengan comprensiones distorsionadas de sí mismas. Y aunque el concepto remite a la gratificación instantánea que caracteriza a las sociedades contemporáneas, en realidad tiene que ver con una incapacidad de "tener experiencias entendidas como la integración del pasado en un presente, a partir del cual se entienden expectativas y planes hacia el futuro”, dijo Reyes.
El problema del presentismo se explica a través de una dinámica que es innata al modernismo -de su forma más que de las crisis y contradicciones asociadas a ella-, la capacidad de tomar distancias reflexivas. Por ejemplo, distancias temporales entre los espacios de experiencia y los horizontes de expectativa; entre aquello que configuró la identidad de un grupo social en el pasado y, aunque ya no es una característica vigente, arroja posibilidades para el futuro.
La mala noticia, dijo el conferenciante referenciando al historiador François Hartog, es que hemos dejado de producir distanciamiento del pasado. Este ya no se queda atrás, se acumula y nos impide tomar perspectiva. En otras palabras, hay una sobreabundancia de vivencias, frente a una pobreza de experiencias, que nos hacen creer que el orden del mundo ya está establecido, y aunque somos capaces de construir edificios conceptuales para describir lo que nos rodea, carecemos de intuitividad para entender que nada sucede de manera independiente al sentido en el cual se presenta.
En términos del filósofo y matemático Edmund Husserl, podemos elucidar, pero no explicitar. “Yo puedo hablar de salsa, explicar qué tipos de tipos de salsa y utilizar conceptos para definirla, pero puedo ser perfectamente incapaz de bailar”, ejemplificó el conferenciante.
La consecuencia de ello es que hasta los sucesos históricos más impactantes –como el mayo francés de 1968, la caída de la Unión Soviética y el atentado de las torres gemelas del World Trade Center– “parecen haber sido inútiles en el sentido de que su significación imaginaria es inmensamente mayor que sus consecuencias reales”, concluyó Reyes, en referencia a lo propuesto por el filósofo italiano Mario Perniola.
Reyes no terminó su participación sin ofrecer alternativas para hacerle frente al presentismo. Entre ellas está examinar cuáles son los mecanismos que nos impiden tomar distancia del pasado y cuestionar la manera en la cual producimos historia. Estas y otras reflexiones alrededor de la VI Semana de Filosofía seguirán presentes en las aulas y las disertaciones en el ITESO, “propiciando un verdadero laboratorio de ideas y de preguntas que nos enfrentan al desafío de pensar la pertinencia de la filosofía para nuestro tiempo”, dijo el director del DFyH.
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